2014 12 13 Em El Consumo De Probioticos Esta De Moda

El consumo de probióticos está de moda

Son tan pequeños que pueden ser clasificados como microorganismos, pero con poderes que pueden beneficiar a un organismo como el humano. Se trata de los probióticos o cepas específicas de bacterias que en vez de atacarnos refuerzan nuestro sistema inmune, evitan molestias estomacales, disminuyen alergias e, incluso, podrían ayudar en los trastornos depresivos.

Están de moda y parece que todos deberíamos consumirlos, pero ¿qué hay de cierto en esto y cuánto cuidado se debe tener? Depende.

“Todos los probióticos actúan a nivel de la mucosa intestinal y ello conlleva una respuesta del sistema inmune sistémico”, explica Ximena Díaz, nutricionista de Clínica Indisa. Pero todos tienen respuestas distintas, “esto quiere decir que depende del tipo de microorganismo de que se trate es el efecto que tiene en las células que componen el sistema inmune”, agrega.

Como son agentes ajenos al cuerpo, agrega Martin Gotteland, investigador del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, y no pertenecen a nuestra flora intestinal, van colonizando el área y así producen determinados efectos.

Es en esta misma salud intestinal donde más actúan, según lo que se conoce hasta ahora, dice Manuel Moreno, nutriólogo de la Red de Salud UC Christus. “Se ha demostrado que son útiles en el tratamiento de diarreas de diferentes causas (infecciosas, por el uso de antibióticos, y otras), así como también en el manejo del síndrome de intestino irritable y en diversos cuadros inflamatorios intestinales. Eso por su capacidad de estabilizar tanto el ambiente microbiano intestinal, como también la permeabilidad de la barrera intestinal”.

Incluso, hay estudios que han identificado que actúan como reguladores del dolor en la zona abdominal. “Así, quienes son hipersensibles -como recién nacidos con cólicos, adolescentes con dolores recurrentes o adultos con colon irritable- se verían beneficiados porque los probióticos aumentarían su umbral de dolor, el que ellos tienen bajo”, explica Gotteland.

Su fuente

Actualmente, hay dos formas de consumir probióticos: a través de alimentos y por fármacos con altas proporciones de ellos.

“Estas cepas van a ejercer sus funciones ya sea si se consumen en forma natural -yogur, leche, queso-, en alimentos funcionales -bebidas lácteas, fórmulas lácteas- o suplementos”, explica Ximena Díaz. La diferencia está en la razón por la que se está indicando. “Por ejemplo, si es como tratamiento para una diarrea aguda, es mejor utilizar el concentrado”, asegura.

Con respecto a este punto, Ana María Agar, inmunóloga de la Clínica Alemana, destaca varios aspectos. Lo primero es evitar la automedicación. “En general, los probióticos se recetan como coadyuvantes de los tratamientos, por lo que deben ser controlados por un especialista si se consumen como fármacos”, explica.

Por ejemplo, está bien demostrada su utilidad en la prevención, tanto de diarreas del viajero, como en las producidas por el uso de antibióticos. En estos casos se comienza el tratamiento con fármacos, pero luego se continúa con las bebidas lácteas.

Por otro lado, como no todos los probióticos son iguales, es necesario evaluar bien qué tipo necesitará la persona. “Si una paciente tiene hongos vaginales como consecuencia del uso de antibióticos, lo primero es mejorar las defensas. Esto porque ellas permitieron la infección, y luego centrarse en mejorar la flora vaginal”, dice Agar. Muchas veces las cosas que se tratan son consecuencias unas de otras, por lo que hay que empezar por el principio.

Además, se debe tener especial cuidado con las personas inmunodeprimidas porque en algunos casos se podrían producir efectos adversos. “La gran mayoría de la gente no va a tener problemas porque poseen su sistema inmune relativamente sano, pero si no es así, los probióticos podrían generar infección”, advierte la especialista.

Aun así, aclara, este es un tema de punta de investigación en inmunología y hay mucho por aprender.

Martin Gotteland concuerda. Si bien hay trabajos que han comprobado los beneficios de los probióticos, explica, hay tantas cepas que la investigación se ha tenido que volver muy minuciosa, ya que dependiendo del efecto, una sola cepa podría ser beneficiosa o varias.

Aun así se ha avanzado bastante, dice Manuel Moreno. “Se han reportado efectos beneficiosos en la salud dental, en trastornos del ánimo y ansiedad, dermatitis alérgicas y atópicas, así como también en el hígado graso y en cuadros de gran prevalencia como la obesidad y la diabetes. En estos casos se encuentran en desarrollo muchos protocolos de investigación que permiten reforzar o descartar su utilidad en el control”, explica.

Necesidad actual

Si bien los probióticos se pueden convertir en formas de tratamientos complementarios, el consumirlos diariamente también puede ayudar en la mejora general de la salud.

A diferencia del pasado, dice Martin Gotteland, hoy consumimos 30% menos alimentos fermentados, los que contienen naturalmente probióticos. “Los procesos de pasteurización y filtrado eliminan los microorganismos -de hongos, levaduras o lácteos- que antes eran probablemente un factor importante para mantener el equilibrio de la microbiota en el tubo digestivo”, dice.

“Hoy hay consenso de que la microbiota intestinal es vital para la salud del ser humano y no la estamos cuidando. El abuso de antibióticos y laxantes, el menor consumo de fibra dietética y el estrés son factores que la afectan constantemente”, dice. Por ello, opina, deberíamos consumir probióticos en alimentos constantemente para compensar.

El problema es que en Chile no existe mucha variedad de productos si se compara, por ejemplo, con Europa. Aun así, algo se puede hacer. La mayoría de las guías alimentarias de los países, agrega Manuel Moreno, incluyen el yogur como parte de una recomendación de alimentación sana, una buena fuente de probióticos. Pero hay que tener cuidado. “Los productos alimentarios que contienen probióticos deben demostrar que las cepas utilizadas se encuentran en la cantidad suficiente y que tengan beneficios clínicos”, advierte.

Martin Gotteland agrega que, localmente, no hay fiscalización sobre ello. Preparados lácteos, cereales infantiles o quesos deben tener una concentración mínima de10 millones de bacterias por gramo o mililitro de producto, y asegurar que los microorganismos seguirán activos hasta la caducidad del producto. De momento es un tema de confianza.

Por último, además de la concentración del probiótico, es importante destacar el tiempo que se consumen, “ya que los beneficios se logran al hacerlo de manera permanente”, aclara Ximena Díaz.

Se cree que los probióticos pueden estimular la inmunidad que proveen las células que hacen de primera línea de defensa en la piel y mucosas. Esto está relacionado con las alergias, por ejemplo, pero también podría estarlo con la mayor incidencia de tumores, aunque aún está en estudio.

Fuente: http://www.chilevivesano.cl/noticias/el-consumo-de-probioticos-esta-de-moda

 

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